Capítulo 23. The color run. The fun run.

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Hace mucho que no me paso por aquí, exactamente desde el 4 de Diciembre. Mucho ha llovido desde entonces y más en San Francisco. Aquella fecha comenzaba a ver la luz pero se nubló pronto como los días de lluvia. Desde entonces llevo arrastrando molestias y las fechas de carreras a las que me inscribí se me echan encima. Tal y como están los precios de las inscripciones en EEUU no está la cosa para no asistir a la carrera, pero esto es algo que os contaré más adelante. Hoy os traigo algo más divertido.

No se como está la cosa por España u otros países pero aquí se están poniendo muy de moda las “Color Run” o lo que es lo mismo empezar una carrera más blanco que un anuncio de Ariel y terminar con un traje “multi-teletubbie”.

El antes y el después
El pasado sábado tuve la oportunidad de asistir a una de ellas pero en calidad de fotógrafo. Y es que en la misma dirección de los últimos posts de Sosaku runner y La gazza ladra, el dinero a desembolsar me pareció desorbitado. El precio oscilaba entre $50-$60 dependiendo de la antelación con la que te registraste y en la bolsa “regalo”, una camiseta de algodón (de mala calidad), una cinta para el pelo y una bolsita con polvos de color para lanzar. Si te olvidas del dinero o te lo han pagado (mi “fotógrafa” y amigos no pagaron ni un dólar, suerte que tienen una empresa con una bolsa de dinerito para que los empleados la usen en este tipo de eventos) los 5K de carrera son muy divertidos. Durante el recorrido es casi como una guerra con los demás corredores donde se lanzan mutuamente polvos de color. Además la organización tiene puestos cada kilómetro donde te va embadurnando de un color diferente. En definitiva 5K de deporte, diversión, risas,...donde si miráis el vídeo que os dejo, a la mayoría les ha compensado lo que han pagado.


¿Qué os parece? Quizás el año que viene lo pruebe...

Nos leemos pronto.

Capítulo 22. Números

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30 de Agosto de 2012, la fecha de mi última entrada, 15 de Septiembre de 2012, la fecha que me puse las zapatillas de correr por última vez. Exactamente, 94 días sin publicar nada y unos 79 sin correr. Eso son unas 2.256 horas sin aparecer por la blogosfera (ni escribiendo ni leyendo) y 1.896 horas sintiendo la dureza del asfalto bajo mis piernas a un ritmo no más allá de una caminata. Traducido en minutos, 135.360 serían los minutos que he evitado a toda costa leer las historietas de otros blogueros o lo que es lo mismo 113.760 minutos evitando la tentación. 8.121.600 segundos después, estoy escribiendo mi capítulo 22 como corredor popular. Creo que después de 6.825.600 segundos es el momento de calzarme las zapatillas y tirarme a buscar sensaciones.

Ya he empezado a devorar vuestros blogs para ponerme al día (¡Joder! si que le dais al teclado) y me va a costar de lo lindo recuperar estos tres meses, pero ya sabía lo que me esperaba. No quería salir al ruedo antes de tiempo para que en un par de semanas tuviera que estar lamentándome otra vez del dolor de rodillas. Tampoco quería estar contagiándome de vuestras vivencias e ilusiones porque recuerdo que el gran visir Tintoré "Le fou" lo pasó muy mal escribiendo, leyendo y no pudiendo hacer lo que quería, que es precisamente esta pasión que compartimos todos.
El 15 de Septiembre fue mi última salida y fue a lo grande, con un ambiente espectacular. Como os escribía en una entrada anterior iba a correr la “I Nocturna de Huelva”, una carrera de algo menos de 8 Kms. En principio y según los organizadores no seríamos más de trescientos y al final nos plantamos en la salida el doble. Ambiente de lujo, temperatura ideal y haciendo de liebre en el debut de “mi fotógrafa” nos lanzamos con un ritmo de 6 min/km. En los primeros kilómetros adelantamos a un montón de gente y mantuvimos el ritmo casi toda la carrera, hasta que empezó el kilómetro de subida en el que “mi fotógrafa” lo acusó un poco. En el kilómetro 7 íbamos bien, recuperando tiempo, de hecho muy poca gente nos había adelantado a pesar del bajón, pero cuando miré hacia atrás ya podía ver las luces de la furgo de protección civil... ¿Dónde está la gente?. Ni idea, supongo que se retiraron (exactamente unos 100-150). Cruzamos la meta 49:15 minutos después (yo un segundo más tarde), ella super contenta de ser finisher y yo todavía más de que ella lo fuera (pero con las rodillas muy perjudicadas). Aquí tomé la decisión de hacer el parón para recuperarlas.

Con muchas ganas de empezar la carrera
Mucho tiempo esperando, da igual la unidad de medida, meses, días, horas, minutos, segundos, ha sido una espera eterna pero vuelvo a estar dentro.

Nos leemos pronto.

Capítulo 21. No soy telonero

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Soy talonero, que no “telonero”. Eso es lo que me ha dicho el quiropráctico al que fui a visitar para ver qué pasaba con mis rodillas. En ningún momento he sido consciente de que mi forma/postura de/al correr era tan importante, tanto, que al parecer puede ser la causa del dolor en las rodillas. La misma fuerza que ejerzo sobre la carretera es la que están recibiendo mis rodillas (física pura y dura, tercera Ley de Newton) y eso es lo que me las está fastidiando.
Después de dos horas de consulta (terminé tan cansado como el día de la media maratón) incluyendo grabaciones corriendo en la calle (bajo la atenta mirada de curiosos, aunque sin comentarios), sobre la cinta, electromiografía en diferentes partes de las piernas, ejercicios varios (donde creía que se me partía la espalda) llegamos a varias conclusiones, pero dos bastante claras. La primera, soy pronador severo (no tenía duda) y la segunda, el talón es la primera parte del pie que apoyo. Esta última es una de las cosas que debes aprender a evitar nada más empezar a correr. ¿Pues yo? no tenía ni idea. Siempre estuve pendiente de elegir el calzado correcto, los entrenos correctos,... y nunca de la postura y técnica de carrera.
Después de esas dos horas me vine a casa con un montón de deberes. Lo primero, “aprender” a correr. El quiropráctico me ha recomendado unos vídeos para corregir posturas y ejercicios para automatizar el paso y la pisada correctamente. Segundo, una lista tremenda de ejercicios para darle caña a la cadera y a las piernas (dale que te pego todos los días con el rodillo de espuma y la alfombrita). Y por último, eso me lo he agenciado por cuenta propia, el libro ChiRunning: Una manera revolucionaria de correr sin esfuerzo y sin lesiones de Danny Dreyer.

Danny es un ultra-maratoniano y entrenador de corredores que ha hecho de este libro un best-seller. Estoy seguro que habéis escuchado hablar de él. Básicamente el Chi Running es una técnica que se basa en los principios de movimiento del tai chi, yoga y pilates. Se podría definir como un tipo de meditación en movimiento donde el running, la tranquilidad, la concentración y la mente están interconectadas y que además, te ayuda a aumentar la velocidad, reducir el esfuerzo y evitar lesiones. Por $7 vía Amazon, ya tengo libro para las vacaciones. 


A ver si ponen algo de esto, qué ganas le tengo!!!
Además de leerme el libro, tengo otro plan para las vacaciones. Como os dije en la anterior entrada, mi intención es hacer una pruebecita durante mis vacaciones en España. Ya está decidido, la I Nocturna de Huelva, el 15 de Septiembre. Es una prueba que empieza a las 21.30h, de casi 8 Km, que cuesta 8 euros con camiseta técnica (nada que ver con lo pagamos en USA) y que será muy familiar (unos 300 corredores, aunque no conozca a nadie). Con un mes de Agosto en el que apenas he salido a correr, para ser exacto, 4 veces y con una media de 8 km (y lo peor, con dolor de rodillas que...) allí que me voy a plantar. Mejor dicho, nos vamos a plantar, porque “mi fotógrafa” también la hará. Va a ser su debut después de que hace un mes le picara el gusanillo y decidiera ponerse las zapatillas y tirarse a la calle (supongo que después de hacerme el reportaje gráfico en mi primera media pensó que estar al otro lado mola más). Para mí será una prueba realmente para disfrutar (lo que me dejen las rodillas) que iremos al ritmo que mi fotógrafa imponga (yo estaré chupando rueda o de liebre si ella se encuentra bien, pero sobretodo dándole ánimos todo el camino) y esperemos que al final además de algo fresquito nos den unas tapitas de jamón y gambas de Huelva.

En breve empiezan nuestras vacaciones (ayyy...qué ganas!!!). Seguiré con mis ejercicios para las rodillas, corriendo lo que se pueda, leyendo vuestros blogs y no estoy tan seguro de escribir alguna entrada más.

Nos leemos pronto.

Capítulo 20. La otra medalla

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Hace pocos días que terminó la gran cita deportiva del año, los Juegos Olímpicos de Londres (aunque para algunos sea la Eurocopa de fútbol), y es el momento en el que los deportistas reciben el reconocimiento y cariño de sus paisanos cuando vuelven a casa (sobretodo si traen medalla). Tanto para mí, como para la mayoría de blogueros (que ya se han expresado), todos y cada uno de esos deportistas que han estado en Londres se merecen ese reconocimiento, porque han recorrido un duro y largo camino para estar ahí.
Además de los deportistas, que son la esencia de unas olimpiadas, creo que no se nos ha escapado a ninguno el hecho de que ha habido otro ganador. Además, estoy seguro que ha llevado la medalla colgada y ha estado de celebración desde el primer día de competición. Al igual que los deportistas, supongo que ha realizado un trabajo duro, largo y pensado en cada detalle,...para colgarse esa medalla. Estoy hablando de Nike, sí sí, la multinacional deportiva. Quien no se haya fijado o visto las zapatillas amarillas fluorescentes de la gran mayoría de los deportistas, que levante la mano. A pesar de no ser sponsor oficial (ahorrándose unos $150 millones) su campaña ha sido más exitosa que la de los patrocinadores oficiales como por ejemplo Adidas, Visa o McDonald’s. Y es que a veces, como he escuchado a más de un publicista, “la mejor manera de vender un producto no es solo hablar de él”. Unos 400 atletas se han calzado la serie fluorescente de Nike (“Nike Volt Collection” como ellos la han bautizado) y no solamente en la pista de atletismo, también en otras disciplinas. Supongo que en breve, los de Oregón sacarán a relucir los números y dirán cuántos de ellos se han llevado una medalla a casa. Sin duda, Nike ha jugado al límite y se ha llevado el gato al agua.


Prácticamente todos lucen Nike en sus pies
Primero: La campaña de TV “Find your Greatness” (encuentra tu grandeza) donde muestra a gente normal y corriente enfrentándose a sus propios retos deportivos independientemente de la disciplina, en diferentes ciudades del mundo y todas ellas llamadas Londres. Pero no Londres en Inglaterra, si no Londres en Ohio o Londres en Noruega. Con este spot se metió a la gente en el bolsillo mostrando que la grandeza del deporte está en cualquiera de nosotros y en cualquier sitio. Además, con este pequeño juego de las distintas ciudades del mundo llamadas Londres, la marca americana, consigue que los telespectadores piensen que es uno de los patrocinadores oficiales.

Segundo: El color de las zapatillas. Dentro del espectro de colores, el ojo humano es más sensible a la luz verde/amarilla que a rojos y azules (la sensibilidad al amarillo es del orden de seis veces mayor que al azul). De hecho, solemos decir que el azul tiene una pequeña contribución a la sensación de brillo, mientras que el amarillo la tiene alta (que lo digan los pintores). Nike no solo tuvo en cuenta el hecho anterior, el mayor contraste con el rojo de la pista de atletismo fue otro de los motivos principales de esta elección.

En definitiva, todo un acierto por parte de la gran compañía y sobre todo dentro de la “legalidad”. Como ya se sabe, en las olimpiadas los atletas no pueden lucir sus patrocinadores (si no, que se lo digan a Blake y su reloj), no pueden hacer alusiones públicas a sus marcas… pero no hay nada en contra de la elección del material deportivo necesario para ganar esa medalla de oro. Smart, eh?

Las olimpiadas terminaron y nosotros seguimos en busca de nuestras medallas.

Nos leemos pronto.