Capítulo 21. No soy telonero

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Soy talonero, que no “telonero”. Eso es lo que me ha dicho el quiropráctico al que fui a visitar para ver qué pasaba con mis rodillas. En ningún momento he sido consciente de que mi forma/postura de/al correr era tan importante, tanto, que al parecer puede ser la causa del dolor en las rodillas. La misma fuerza que ejerzo sobre la carretera es la que están recibiendo mis rodillas (física pura y dura, tercera Ley de Newton) y eso es lo que me las está fastidiando.
Después de dos horas de consulta (terminé tan cansado como el día de la media maratón) incluyendo grabaciones corriendo en la calle (bajo la atenta mirada de curiosos, aunque sin comentarios), sobre la cinta, electromiografía en diferentes partes de las piernas, ejercicios varios (donde creía que se me partía la espalda) llegamos a varias conclusiones, pero dos bastante claras. La primera, soy pronador severo (no tenía duda) y la segunda, el talón es la primera parte del pie que apoyo. Esta última es una de las cosas que debes aprender a evitar nada más empezar a correr. ¿Pues yo? no tenía ni idea. Siempre estuve pendiente de elegir el calzado correcto, los entrenos correctos,... y nunca de la postura y técnica de carrera.
Después de esas dos horas me vine a casa con un montón de deberes. Lo primero, “aprender” a correr. El quiropráctico me ha recomendado unos vídeos para corregir posturas y ejercicios para automatizar el paso y la pisada correctamente. Segundo, una lista tremenda de ejercicios para darle caña a la cadera y a las piernas (dale que te pego todos los días con el rodillo de espuma y la alfombrita). Y por último, eso me lo he agenciado por cuenta propia, el libro ChiRunning: Una manera revolucionaria de correr sin esfuerzo y sin lesiones de Danny Dreyer.

Danny es un ultra-maratoniano y entrenador de corredores que ha hecho de este libro un best-seller. Estoy seguro que habéis escuchado hablar de él. Básicamente el Chi Running es una técnica que se basa en los principios de movimiento del tai chi, yoga y pilates. Se podría definir como un tipo de meditación en movimiento donde el running, la tranquilidad, la concentración y la mente están interconectadas y que además, te ayuda a aumentar la velocidad, reducir el esfuerzo y evitar lesiones. Por $7 vía Amazon, ya tengo libro para las vacaciones. 


A ver si ponen algo de esto, qué ganas le tengo!!!
Además de leerme el libro, tengo otro plan para las vacaciones. Como os dije en la anterior entrada, mi intención es hacer una pruebecita durante mis vacaciones en España. Ya está decidido, la I Nocturna de Huelva, el 15 de Septiembre. Es una prueba que empieza a las 21.30h, de casi 8 Km, que cuesta 8 euros con camiseta técnica (nada que ver con lo pagamos en USA) y que será muy familiar (unos 300 corredores, aunque no conozca a nadie). Con un mes de Agosto en el que apenas he salido a correr, para ser exacto, 4 veces y con una media de 8 km (y lo peor, con dolor de rodillas que...) allí que me voy a plantar. Mejor dicho, nos vamos a plantar, porque “mi fotógrafa” también la hará. Va a ser su debut después de que hace un mes le picara el gusanillo y decidiera ponerse las zapatillas y tirarse a la calle (supongo que después de hacerme el reportaje gráfico en mi primera media pensó que estar al otro lado mola más). Para mí será una prueba realmente para disfrutar (lo que me dejen las rodillas) que iremos al ritmo que mi fotógrafa imponga (yo estaré chupando rueda o de liebre si ella se encuentra bien, pero sobretodo dándole ánimos todo el camino) y esperemos que al final además de algo fresquito nos den unas tapitas de jamón y gambas de Huelva.

En breve empiezan nuestras vacaciones (ayyy...qué ganas!!!). Seguiré con mis ejercicios para las rodillas, corriendo lo que se pueda, leyendo vuestros blogs y no estoy tan seguro de escribir alguna entrada más.

Nos leemos pronto.

Capítulo 20. La otra medalla

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Hace pocos días que terminó la gran cita deportiva del año, los Juegos Olímpicos de Londres (aunque para algunos sea la Eurocopa de fútbol), y es el momento en el que los deportistas reciben el reconocimiento y cariño de sus paisanos cuando vuelven a casa (sobretodo si traen medalla). Tanto para mí, como para la mayoría de blogueros (que ya se han expresado), todos y cada uno de esos deportistas que han estado en Londres se merecen ese reconocimiento, porque han recorrido un duro y largo camino para estar ahí.
Además de los deportistas, que son la esencia de unas olimpiadas, creo que no se nos ha escapado a ninguno el hecho de que ha habido otro ganador. Además, estoy seguro que ha llevado la medalla colgada y ha estado de celebración desde el primer día de competición. Al igual que los deportistas, supongo que ha realizado un trabajo duro, largo y pensado en cada detalle,...para colgarse esa medalla. Estoy hablando de Nike, sí sí, la multinacional deportiva. Quien no se haya fijado o visto las zapatillas amarillas fluorescentes de la gran mayoría de los deportistas, que levante la mano. A pesar de no ser sponsor oficial (ahorrándose unos $150 millones) su campaña ha sido más exitosa que la de los patrocinadores oficiales como por ejemplo Adidas, Visa o McDonald’s. Y es que a veces, como he escuchado a más de un publicista, “la mejor manera de vender un producto no es solo hablar de él”. Unos 400 atletas se han calzado la serie fluorescente de Nike (“Nike Volt Collection” como ellos la han bautizado) y no solamente en la pista de atletismo, también en otras disciplinas. Supongo que en breve, los de Oregón sacarán a relucir los números y dirán cuántos de ellos se han llevado una medalla a casa. Sin duda, Nike ha jugado al límite y se ha llevado el gato al agua.


Prácticamente todos lucen Nike en sus pies
Primero: La campaña de TV “Find your Greatness” (encuentra tu grandeza) donde muestra a gente normal y corriente enfrentándose a sus propios retos deportivos independientemente de la disciplina, en diferentes ciudades del mundo y todas ellas llamadas Londres. Pero no Londres en Inglaterra, si no Londres en Ohio o Londres en Noruega. Con este spot se metió a la gente en el bolsillo mostrando que la grandeza del deporte está en cualquiera de nosotros y en cualquier sitio. Además, con este pequeño juego de las distintas ciudades del mundo llamadas Londres, la marca americana, consigue que los telespectadores piensen que es uno de los patrocinadores oficiales.

Segundo: El color de las zapatillas. Dentro del espectro de colores, el ojo humano es más sensible a la luz verde/amarilla que a rojos y azules (la sensibilidad al amarillo es del orden de seis veces mayor que al azul). De hecho, solemos decir que el azul tiene una pequeña contribución a la sensación de brillo, mientras que el amarillo la tiene alta (que lo digan los pintores). Nike no solo tuvo en cuenta el hecho anterior, el mayor contraste con el rojo de la pista de atletismo fue otro de los motivos principales de esta elección.

En definitiva, todo un acierto por parte de la gran compañía y sobre todo dentro de la “legalidad”. Como ya se sabe, en las olimpiadas los atletas no pueden lucir sus patrocinadores (si no, que se lo digan a Blake y su reloj), no pueden hacer alusiones públicas a sus marcas… pero no hay nada en contra de la elección del material deportivo necesario para ganar esa medalla de oro. Smart, eh?

Las olimpiadas terminaron y nosotros seguimos en busca de nuestras medallas.

Nos leemos pronto.

Capítulo 19. ¿Y ahora qué?

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Ha pasado una semana de mi debut en los 21.097 Kms y ya estoy deseando de enfrentarme otra vez a la distancia. Ahora sí, una vez conseguido el título de finisher, el siguiente paso es empezar a bajar mi marca o lo que es lo mismo enfrentarte a ti mismo una y otra vez. La cantidad de oportunidades para el siguiente asalto son infinitas en diferentes ciudades a lo largo de California y estados colindantes. 

Difícil elección
Las tres pruebas que más me han gustado son las siguientes:

Big Sur Half Marathon on Monterey Bay. Se celebra en Monterey, una ciudad a unas 3h de San Francisco. Presume de ser una de las pruebas más bonitas porque su recorrido bordea la costa y se puede disfrutar del esplendor del Océano Pacífico en prácticamente la totalidad de la carrera. 18 de Noviembre 2012. 

Rock’n’Roll Half Marathon Las Vegas. El aliciente de esta carrera es obviamente correr por la noche por la famosa calle “The Strip”, entre los hoteles más famosos (y algunos de ellos lujosos) del mundo con todas las luces enfocando a los corredores. El único inconveniente, muy muy masificada (y además también se corre maratón). A diferencia de la buena reputación que tienen las Rock’n’Roll series, el año pasado fue un caos. La organización jura y perjura que este año será muy diferente pero nunca se sabe. 2 de Diciembre 2012. 

US Half Marathon San Francisco. Volvería a correr en “casa” y volvería a cruzar el Golden Gate Bridge. El trazado es algo diferente al de la semana pasada, con un 60% asfalto y un 40% tierra. A priori también parece menos exigente, aunque no estoy seguro ya que no muestran el perfil y la parte de tierra no puedo seguirla con Google Earth. El único inconveniente y lo que más me preocupa es que no destinan carriles del puente para los corredores, se corre por la acera (no se hasta qué punto puede afectar a la fluidez). Parece ser la menos masificada, unos 3.000 corredores por los 7.000 de la Big Sur, 33.000 de Las Vegas y 7.500 de mi prueba debut. 4 de Noviembre 2012. 
Más información: http://www.ushalf.com/

De momento, va ganando la de volver a correr en casa pero en breve lo decidiré. ¿Cómo lo veis?

Ahora lo importante es seguir entrenando, coger el ritmo otra vez y meter calidad. Y sobre todo, mirarme las rodillas. Ayer salí a trotar unos 5 Km y al poco tiempo, el dolor volvió a aparecer (así que no hay opción). Por cierto, ayer salí por primera vez acompañado o más bien yo era el acompañante (pero casi con más ilusión que ella). Ayer se estrenó “mi fotógrafa” con unos 5 Km a ritmo muy suave para ir cogiendo ritmo y fortaleza en esas piernas más largas que las mías. Parece que le ha picado el gusanillo (o se ha contagiado del virus) y ya tenemos un objetivo. Haremos una prueba de 10K en nuestras vacaciones en España.

Nos leemos pronto.

Capítulo 18.Parte de Batalla: Mi primera media (The Wipro San Francisco Marathon 2012)

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Tengo la sensación de que se me va a alargar un poco esta entrada, pero sin duda, no tanto como la crónica de mi primera carrera (Bay to Breakers 2012). Mi primera media ha sido una experiencia tremenda. He vivido muchas y diferentes sensaciones a lo largo de los 21 kms. Al contrario de lo que me esperaba, se me hizo corta. Supongo que a pesar del esfuerzo que requiere, estás en estado de éxtasis y no quieres que se acabe. Para todos aquellos que están con la duda de meterse en esto o no, es algo que recomiendo totalmente. Sin duda, subiros al barco.

Empezaré por el principio: La Expo. Esta expo me ha decepcionado un poco y es que la de los Bay to Breakers dejó el listón muy alto. El sábado a mediodía, aunque llevaba levantado desde las 5.00 am para intentar irme a la cama pronto, aparecimos para recoger el dorsal, el 42054, y la camiseta (de manga larga, de calidad y muy chula). Después comprobamos que el chip iba bien y terminamos la visita de paseo por los stands. La mayoría de ellos eran de otras carreras que te ofrecían descuentos en la inscripción, el resto muy poca cosa. Así que poco tiempo después, nos fuimos. Después lo típico, descanso con una peliculita y cena con pasta a eso de las 7.30 pm de la tarde para intentar ir a la cama a las 9.00 pm y poder descansar unas 6 horas (no se a qué hora me quedé dormido pero no había forma de pegar ojo).

La primera de una retahíla
La carrera empezaba a las 5.30 am, así que tenía que levantarme a eso de las 3.00 am para desayunar, tomar algo de líquido, una duchita y prepararme. A las 4.30 am estábamos, la fotógrafa y yo, en la parada del bus helados de frío (yo más que ella) y más solos que la una. A medida que íbamos pasando paradas, el bus se iba llenando de corredores y el ambiente en las calles se iba animando. Llegamos al punto de salida y lo primero que me sorprendió es que había unas colas kilométricas para el baño y yo pensé: “menos mal que tengo los deberes hechos”. Nos damos una vuelta por el recinto y empezamos la sesión fotográfica. A las 5.30 am empieza la carrera, aunque mi salida no es hasta las 5.52 am (en la cuarta ola) pero de repente se me enciende el piloto de exceso de líquidos. Total, que tuvimos que hacer la cola del baño. Al final entro en mi corral a las 5.45 am. Lo primero que hago es sincronizar el GPS para que no me pase como la primera vez, tarda un poco (se hace eterno) pero todo perfecto. Me pongo algo de música, que ni por asomo salen en el orden que yo había puesto, qué desastre, con lo bien controlado que lo tenía!!! Pongo la música muy bajita para poder escuchar lo que se cuece pero a la vez relajarme un poco porque tengo las pulsaciones a mil, con unas ganas tremendas de salir (ahora entiendo a la gente que sale como los toros). Escucho la cuenta atrás, 3,2,1,Goooooooo!!! Paso el arco de salida, pulso el reloj y no me marca nada: “....mierda!!!! no me jodas otra vez!!!” lo paro y lo vuelvo a poner y solo pierdo unos 10-15 segundos con respecto al tiempo del chip “...uffffff qué alivio”. Si me vuelve a fallar, cojo el reloj y lo estrello contra una pared. Empieza la carrera y a pesar de que la calle es ancha, es difícil progresar así que me voy a la acera para poder poner mi ritmo. He decidido correr en torno a los 5:15 min/km. De hecho mi primer kilómetro lo hago en 5:16, el segundo en 5:07, el tercero en 5:09 y el cuarto en 5:10 min/km. Me encuentro cómodo y muy bien de cabeza y de piernas (no ha aparecido el dolor en las rodillas). En el segundo kilómetro ya veo gente andando, otros tirando las sudaderas al suelo, gente haciendo cosas raras como entrando al McDonalds (“¿qué c*** hacen?”) estoy alucinando, no me lo puedo creer. Casi al final del cuarto kilómetro me encuentro a mi fotógrafa (que me va a seguir toda la carrera gracias a un amigo que será el motorista) y me saca las primeras instantáneas en carrera. Después del cuarto kilómetro hay una pequeña subida de 200-300 metros donde no quiero forzar y me voy a 5:21 min/km en el quinto kilómetro. A la bajada de esa cuesta me encuentro a la fotógrafa otra vez (qué rapidez, me da un poco de miedo el conductor que lleva). El tramo que va desde el kilómetro 5 hasta el 8 me lo sé de memoria y voy manteniendo el ritmo, 5:14, 5:16 y 5:17 min/km. En estos kilómetros vuelvo a ver a mi fotógrafa, pero ahora en plan retransmisión Tour de Francia, montada en la moto y grabando un vídeo. El tiempo está bien, es fresquito, no hay mucho viento ni niebla, perfecto para correr. Voy pasando gente, a uno con la bandera de España, a algunos de mis conocidos,... y un poco antes de llegar a la parte difícil me encuentro mucha gente con la bandera americana animando y dándole a la campana (muy famoso aquí eso de "ring the bell"). “Qué valor a esas horas de la mañana!” Luego me entero que es una comunidad de veteranos de guerra. Hemos pasado por un par de avituallamientos y menos mal que traía mis líquidos (solo líquidos, agua y gatorade, decidí que no quería usar geles), porque eso es un caos, los voluntarios no dan abasto y muchos corredores tienen que pararse. Después del kilómetro 8 empieza lo bueno (o lo malo según se mire). Prácticamente todo es cuesta hasta el final  de la prueba, excepto un par de kilómetros. Empezamos la subida al Golden Gate Bridge espoleados por los ánimos de los veteranos, pero aun así sufrimos de lo lindo (6:04 min/km). Entramos en el puente y seguimos en pendiente, la primera parte sigue siendo algo dura, el resto, aunque hay pendiente, se sobrelleva bien. La organización ha reservado 3 carriles del puente, uno de margen entre tráfico y corredores y dos para nosotros. Los carriles están muy masificados, imposible mantener un ritmo y mucho menos, adelantar, pero lo peor son las condiciones climatológicas. Creo que son los peores momentos de la carrera, corremos entre una niebla espesa (prácticamente lloviendo), viento fuerte, frío (si no que le pregunten a la fotógrafa y al motorista que estaban al final del puente para inmortalizar esta parte), la carretera mojada (y llena de envoltorios de geles). A pesar de todo, los parciales no se me dieron mal (5:34, 4:59, 5:13, 5:03, 5:27, 4:55), pero fue un desgaste que no esperaba y empieza el dolor en las dos rodillas.

"The yellow chicken" o el pollo amarillo como me han bautizado, sufriendo en el puente
Salimos del puente y sorpresa!!! Otra cuesta casi como la del kilómetro 9 y me voy de nuevo a los 5:39 min/km. Después de esta subida llegan un par de kilómetros de bajada y llano (4:53, 5:07) en los que no fuerzo más de lo necesario sabiendo que me quedan los 3 últimos kilómetros de cuesta (5:40, 5:28, 5:36). Tres kilómetros que se me hicieron duros, no eternos, pero sí duros. Me encuentro a mi fotógrafa por última vez antes de la meta y me da ánimos para lo que queda (parece que no pero te cambia el chip en cuestión de segundos). Además tuve suerte y aunque la música tenía el orden que el ipod quiso, mis preferidas salieron para darme un plus en esta recta final (mejor dicho cuesta final). En esta parte había gente que iba muy perjudicada (que realmente hacen que te preocupes, porque parece que les va a dar un síncope), ya no hay tanta masificación y los avituallamientos son más normales. Es la parte más tranquila y además van re direccionando a los corredores hacia diferentes calles para que el tráfico de la ciudad no se vea muy afectado. En esta tarea de controlar el tráfico, un grupo de voluntarios son los p*** amos. Son un grupo de voluntarios que pertenecen a un club de Harley Davidson, imponiendo orden en las calles con sus chupas y pantalones de cuero, tatoos, barriguita cervecera y entre los 50-60 años (menudo panorama). Quedan unos 500 metros para el final y hay mucha más gente animando (escucho mucho el vamos!!! vamos!!! y el buen trabajo chicos!!!) y veo que se bifurcan los caminos de los que hacemos media maratón y los que la hacen completa (me compadezco de ellos pero algún día serán otros los que hagan lo propio conmigo) y entonces te da el subidón (ya no hay cansancio, ni dolor en las rodillas...). Ya veo la meta, y el speaker anuncia mi llegada, ohhhhhhhhhh que sensación cuando escuchas tu nombre y cruzas la meta, inexplicable (de verdad, sin palabras), se tiene que vivir.

Mi momento de gloria
Miro a mi alrededor buscando a mi fotógrafa, no la veo, cojo una botella de agua y no quiero ni mirar el reloj, la verdad, no me importa el tiempo, he disfrutado muchísimo y me quedo con eso. Pero estaría mintiendo si dijera que no tenía curiosidad. El tiempo de mi reloj: 1:51:52 pero sé que hay que añadir unos cuantos segundos. Al final, la organización me da 1:52:25 (demasiada diferencia creo yo pero...). Te ponen la medalla y la “manta térmica” (que realmente hizo falta porque hacía frío y humedad) y te sientes un campeón, como el ganador de la prueba, que por cierto lo hizo en 1:18:09. Después de los honores, a comer y beber (otra vez sin butifarra), pero al menos hubo mucha fruta, unos pastelitos muy ricos y café irlandés (cafetazo con un buen chorreón de whisky y nata). Después de llenar el estómago a casa a descansar.

Por último y no menos importante tengo mucho que agradecer: A la fotógrafa que es la que me aguanta y me da ánimos todos los días. Al motorista (Giulio) que de rebote se ha visto involucrado y le hemos hecho pasar frío y sueño. A mi familia que aunque están en España me siguen y me apoyan en mis actividades runeriles. A la “gentuza” de este lado del charco que me han seguido y apoyado desde que puse en marcha este reto. Y por supuesto a toda esta familia de blogueros que compartimos esta droga. Muchas gracias por vuestros consejos y por escribir esos blogs que son verdaderas enciclopedias (aunque el término enciclopedia no esté de moda) de esto del running.

Ya tengo la próxima carrera en mente, será por Noviembre pero primero os dejo digerir el rollo que os he metido

Bueno, seguimos leyéndonos y corriendo.